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Los Nombres @ Galería 10-36 Mayo 2007

Luego de haber llenado el bar Berlín con su concierto de debut, la banda local Los Nombres, se presentó en la Galería 10-36, con un saldo similar a su concierto anterior: lleno total, chicas con camisetas de la banda y cantidades de flashes disparando. Aunque no deja de ser curioso que una banda que recién hace sus dos primeros shows, no sólo llene los locales donde se presenta, sinó que además tenga fans entregados. La presentación de esta banda, si bien no fué la mejor, dejó abierta una compuerta que desde hace rato hacía falta en Medellín. Y es que bandas de rock que interpreten indie rock, con influencias visibles de Yo La Tengo, Sonic Youth, por sólo citar las que tienen más pedigree, escasean en el circuito normal de conciertos de la ciudad, en contraposición a la oferta excesiva de (bostezo) “neo-punk” (que tiene poco de neo y poco de punk) o de “emo” que de estilo musical tiene poco, y mucho de moda creada en las agencias de publicidad neoyorkinas para impulsar nuevos productos escondidos detrás las bandas arropadas en dicha trend.
A pesar de no ser músicos virtuosos, Los Nombres están arropados por una actitud bastante sana, y por cierta creatividad en las melodías que consiguen ensamblar. Su música es algo imprecisa pero muy emocionante. La única falla es la misma que puede decirse de un grupo como El Siete, que musicalmente es muy bueno, pero su vocalista está sobreexpuesta, y acaba por hacerle daño a la experiencia que se puede tener de sus shows. Los Nombres no adolecen exactamente de el exceso de protagonismo de la chica de El Siete, pero quienes se encargan de las voces no lo hacen nada bien. Al menos no todavía. Opinión generalizada de algunos de los asistentes, entre quienes se contaban varios músicos de bandas y proyectos en solitario locales, es que los mejores momentos de este segundo show en vivo de Los Nombres, fueron los pasajes instrumentales, algunos de casi 10 minutos, donde había unos crescendos muy emocionantes. Fué unánime la opinión acerca de la baja calidad de la parte vocal. Respecto al hecho de que sus conciertos se llenen sobre todo porque parece que tienen muchos amigos, se podría decir que no está mal, porque la energía de sus fans, se lograba contagiar, y hacía pensar más bien en un intento de crear un hype. Entiéndase por hype, la sobreexposición mediática que logra poner de moda a un artista, como es el caso del New Musical Express (www.nme.com) en Inglaterra, quienes cada semana lanzan al estrellato a grupos que no siempre merecen tal honor, los mismos que, por ello, se desinflan a los pocos meses. Que eso pase en las islas británicas, un lugar que llegó a tener la exportación de discos como su segundo mayor indicador económico a principios de nuestra década, y donde hay un hambre constante de cosas nuevas, es algo bastante natural. Pero no deja de ser ocurrente y bastante curioso en estas latitudes, donde casi nadie compra discos porque la oferta es paupérrima. Si acaso cierta gente compra los de los artistas locales, pero pocos lo hacen en las tiendas de discos que sobrevivieron la entrada desleal de compañías como Tower Records, y la devaluación constante del peso a finales de los ‘90. Así, tiendas míticas como Disctronics y Jota Stereo desaparecieron sin dejar rastro. Cow Music ya lo había hecho antes por la muerte de su propietario, y el famoso Hit Musical en el centro de la ciudad sólo siguió trayendo discos nuevos bastante comerciales, aunque manteniendo cierta ecuación de calidad vs. fama en MTV, rarezas de los ‘80 conseguidas a precio de saldo en Estados Unidos y Europa, y sobre todo, una colección increíble de cd’s de salsa clásica, cautivando con esas tres líneas, un mercado que quizás sólo ellos manejen con tanto éxito hoy. No hay donde comprar un disco importante en nuestra ciudad, que sea actual, que esté por fuera de los circuitos más comerciales, que no exista en MTV. Mucho menos hay donde comprar vinilos nuevos del género que sea. Existen lugares para comprar vinilos, verdaderas joyas de colección, con precios que rondan los 100 mil pesos, pero que aunque están en perfecto estado, su fecha de lanzamiento no supera 1991, salvo contadas excepciones.
Ante tal estado de cosas surgen nuevos interrogantes, y serían relacionados con esta presentación de Los Nombres: ¿Existe o no mercado para que las bandas locales vendan sus discos? Aún sabiendo que somos una economía poco avanzada, ¿Compraríamos los discos que descargamos si los viendieran acá? ¿Ahora que el dólar ha bajado más de mil pesos desde su tope, por allá en 2001 (justo antes de la entrada en vigor del Euro), es posible replantearse la importación de discos? ¿Ante tanta oferta semanal de presentaciones en vivo, que casi siempre tienen éxito, es posible pensar que con el resurgimiento de la oferta musical local (cosa normal dado que acá no viene a tocar casi nadie de afuera) haya un resurgimiento del comercio musical? ¿Compraría el lector estándar, que no es ni coleccionista, ni experto, discos que le gustan de verdad, antes que tener sus iPod llenos de cosas que nunca oye? ¿Vale la pena sacar discos? ¿Vale la pena venderlos?
Ya son alrededor de 20 años los que han pasado desde que se declaró herido de muerte al vinilo, y como están las cosas ahora, parece más fácil que muera el cd que los “acetatos”. Ni siquiera el hecho de ser un derivado del petróleo le quita adeptos, los cuales, además, siguen creciendo y creciendo. El mercado es impredecible, sobre todo si es un mercado alternativo. Ya se sabe que los estudios de mercado convencionales no funcionan para este tipo de cosas. Si Los Nombres llenan los locales con tan poca experiencia en presentaciones en vivo, no debe ser sólo porque al parecer tengan muchos amigos, sinó porque, más bien, al parecer, son muchos quienes se identifican con ellos, con su actitud de entrega, con que el bajo lo toque una chica (se agradece muchísimo que las chicas se tomen los escenarios) y con que toquen el tipo de música que tocan. Puede parecer simple, pero este fenómeno parece ser una pieza pequeña de algo más grande que quizás está por ocurrir. Sólo hacen falta ciertas alianzas,reuniones, tomar la cabeza que evidentemente le falta a lo que ocurre desde que empezó este 2007 en Medellín. Falta que se junte la gente correcta, a la hora correcta y en el lugar correcto, para que una porción significativa de las propuestas musicales de nuestra ciudad tomen un rumbo que nunca antes había tomado, ni siquiera en las mejores épocas de los Estados Alterados, o en la soledad e ignominia en que existieron Los Arboles, quizás la mejor banda colombiana de todos los tiempos (hasta hoy). Puede ser que ya se estén empezando a juntar algunos, a conspirar contra el adormecimiento que suele caracterizarnos incluso teniendo el tesoro frente a nuestros ojos. Hay sed de música buena, variada, la gente empieza a querer algo nuevo, a consumir la música que se hace en la ciudad. Si Los Nombres llenan es porque contagian de ganas a quienes van a verlos y todos se sienten parte de lo mismo. Y esto no puede ser sencillamente un cambio de generación, al contrario, quizás sea convergencia de generaciones. Quizás la sorpresa venga directo hacia nosotros como un meteorito invisible.
Que venga y nos aplaste.

[neuma] & half-noise El suiche, Mayo 2007

En la edición de mayo del Suiche, se presentaron juntos [neuma] y half-noise condensando imagen y sonido. Uno podría haber esperado que [neuma] presentara completo su ep lanzado hace unos meses. Sin embargo se guardó gran parte de ellos y nos presentó una baraja de nuevos temas, con un aire hip hop digital bastante interesante y poco visto por estos lados. Bajos gruesos, pequeñas y delicadas melodías, beats lentos y quebrados, algunos glitches (provocados o no, igual sonaron muy bien). Por momentos [neuma] agarró el bajo eléctrico para acompañar su presentación, mientras las sobrecogedoras imágenes de half-noise se sucedían como una caricia helada para la retina. Predominaron vastos paisajes desolados, ventanas de tren, vallas de carretera. Ambientes periféricos que son comunes a cualquier ciudad del planeta. Como una peregrinación en busca del sentido perdido hace tiempo, dichas imágenes hicieron recordar a la piscina vacía el viaje que emprende a pie el protagonista de la película París, Texas (1996) de Wim Wenders. Dichas sutilezas visuales presentadas por Half-Noise contrastaban con los sonidos que dejaba escapar de su laptop [neuma] más cercanos, según quien escribe, a zonas urbanas altamente pobladas, como las que en cierto momento presentó Half-Noise, todas invadidas por siluetas anónimas. [neuma] sonaba similar al mejor Prefuse 73, y Antipop Consortium, o en su defecto Beans, pero sin la carga vocal de éstos dos últimos. Hip Hop digital, instrumental, al que definitivamente no le hizo falta ningún MC. Puede ser que el lado instrumental y digital del hip hop ofenda un poco a los más puristas del género, pero la altísima calidad en la melodías ejecutadas por [neuma] deja abiertos varios interrogantes: ¿Qué se necesita para éste tipo de artistas reciban apoyo institucional? ¿Por qué cuando cualquier grupo que “intenta” algo folklórico (o incluso hasta el hip hop más mediocre) es fácilmente aclamando, aceptado y sobre todo apoyado, y propuestas como éstas no? No sobra decir para quienes no asistieron que la sala estaba llena, y que el concierto fué un éxito total. Pero queda en el aire la duda. Qué bueno sería que el trabajo de [neuma] que al parecer es bastante copioso, pudiese ser publicado en material físico, en vinilos, cd’s etc. Es normal que se publiquen apartes de su trabajo en el net label, lo que garantiza una difusión bastante amplia. Pero cuando un trabajo es tan bueno, no sólo por lo visto en el concierto, sinó por lo que se ha podido oir en sus discos del netlabel, no deja uno de pensar que músicos así deberían poder ganarse la vida vendiendo sus discos, y no tener que regalarlos, que sus concieretos no fuesen gratis, como en el suiche, sinó cobrando la entrada. Legión son quienes pagan altas cantidades por discos de poca calidad musical y que pagan la entrada a presentaciones donde artistas soberbios creen que descubrieron la sopa de ajo por que tocan una raspa, un acordeón, o simplemente se aprovechan de comunidades de gaiteros y cantadores de provincia. Quienes como [neuma] siguen adelante con su valioso trabajo deben tener paciencia, que la tortilla no tarda en dar la vuelta.

Sucio Policía: Narcosis en Medellín

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Hace ya varias semanas que la agrupación de punk peruana Narcosis se presentó en Medellín con el resultado que ya conocemos. Destrozos varios en pleno corazón del barrio el Poblado, el rumor de que “Esto no puede volver a pasar en el Poblado” y la estigmatización a este tipo de conciertos. Hasta ahí todo es normal en una ciudad como ésta, y más en el sector del Poblado, dónde alguna vez operó un grupo de limpieza social llamado “Poblado Libre”.
Sin embargo, y acá viene lo anormal, no para Medellín, sinó para este tipo de conciertos: hubo un muerto.
Un chico que asistió al concierto y que murió por la explosión de un artefacto explosivo. De inmediato hubo señalamientos al respecto, unos bastante absurdos, como de la época de la “caza de brujas” en los Estados Unidos, algunos aparecidos en el periódico El Colombiano, que a veces parece enclavado en los años 20 del siglo pasado, con sus editoriales cumpliendo el mismo papel que el sermón del cura en la misa de domingo. Las probabilidades de que un adolescente afecto al punk asista a un concierto con un papa explosiva son casi nulas. Sobre todo si es en un local cerrado, a no ser que fuese un suicida.
Las probabilidades de que la fuerza pública tenga un artefacto explosivo son las mismas de que tenga armas ilegales o drogas, porque parte de su trabajo es precisamente perseguir a quienes tienen ese tipo de “mercancía” e incautarla.

La piscina vacía no asistió a ese concierto, porque se enteró bastante tarde que no iba a realizarse en el Carlos Vieco, sinó en un bar en el Poblado. por eso no se ocupará personalmente de lo que concierne a la música, sinó de hacer un somero análisis de la información recogida.
Las versiones escuchadas a los asistentes, coinciden en que la Policía actuó de una manera, sinó ilegal, si bastante poco segura para con la multitud que salía del concierto. ¿Por qué había una tanqueta a la salida del concierto? ¿Acaso las tanquetas no son para cuando una manifestación se sale de las manos? En Europa y en los Estados Unidos se volvió casi una norma que se infiltren agitadores entre las manifestaciones antiglobalización para que la Policía tenga que “intervenir” golpeando a los manifestantes. Un caso similar ocurrió con una manifestación del Polo Democrático Alternativo en Bogotá, cerca de la Plaza de Toros la Santamaría. Por supuesto la difusión que se hace al respecto es tan poco imparcial como el mencionado sermón del cura. Si bien hay consenso en cuanto al desarrollo de los hechos, por parte de personas que estuvieron allí, el contraste es de opinión.
Hay quienes piensan que la reacción adolescente fué exagerada (todos coinciden en que los punks vieja guardia no tiraron ni un papel arrugado) pero hay otros, que no son pocos, que creen que en Medellín la gente no se manifiesta ante nada y que este incidente (la intimidación policial inicial) desencadenó una furia represada durante varias generaciones, casi que el gen de la rebelión que finalmente estalla. Palabras más, palabras menos, mucha gente coincide en que las consecuencias generadas por este incidente en la nuestra ciudad son, todavía, incalculables. Por supuesto hay quienes piensan que, como siempre, no va a pasar absolutamente nada.
La piscina vacía presenta una crónica de una colaboradora que si asistió al concierto de Narcosis, banda mítica de punk en español, quienes cantaban hace más de 20 años “Sucio Policía” su tema más emblemático, mientras acá en Medellín los grupos de punk, como S.I.D.A. que hacían su personal versión de la experiencia con la Policía en su canción” Vómito Verde” y de los políticos en “Mente Política” en grabaciones caseras, que sin embargo pasaban en algún programa por la emisora Radio Disco ZH.

“Tengo un amor pero a la vez un odio”…

por: Patricia Valencia

…Dijo Mauricio con cara de que sí pero no, pasándose la mano por la cabeza, con la camiseta en la otra mano, sudando y sin saber si protestar o salir feliz. Pensé que sí, que hubiera podido ser más, pero que también estábamos felices porque vimos y escuchamos a Narcosis en vivo y en directo, todavía abismados de que estuvieran en esta ciudad, después de 20 años de haber sido el grupo más aceptado dentro del punk local, pero que aun es vigente en sus letras viscerales, personales, sonido básico y desafinado, pero hermoso.

El concierto, con tres teloneros más, comenzó ese viernes casi a las 5 de la tarde, después de estar previsto para las 4 p.m., y hubiera sido un buen augurio para muchos que no podíamos llegar antes (el trabajo nos lo impide), de no ser porque el local debía entregarse a las 8 p.m.

A los que llegamos tarde nos tocó hacer una fila inusual donde tardamos 50 minutos en desplazarnos por media cuadra, entramos a las siete después de una fila angustiosa, desordenada, de nunca moverse, mientras gritábamos: “¡Hey, a hacer fila!.

Pero al fin entramos, requisa mínima (¿en que se demoraban tanto?). Pagué la entrada y ¡oh sorpresa!, era la boleta para el ingreso al teatro Carlos Vieco, lugar que estaba promocionado desde un inicio en la publicidad y donde, seguro, no hubieramos tardado tanto en entrar. Afuera quedaba gente a la espera del ingreso, con la boleta comprada, y ya los organizadores amenazaban con cerrar la puerta.

Adentro ya habían sonado Desadaptados y Lo Suziox, y aun había espacio en el local, cabía la gente. Estaba tocando I.R.A. que apaciguó el ansia de la espera. A las 7:25 p.m. llegó Narcosis, con la voz de Luis “wicho” García arrastrada, pateada, como sus letras de zozobra; con una producción básica, nada de grandes proporciones, con un sonido sin pretensiones pero que llegó al alma. Fueron solo 35 minutos de Narcosis. Las 8:00 p.m. llegaron muy pronto, prendieron las luces, apagaron el sonido, miré consternada. La gente salió sin entender mucho y sin tiempo de protestar.

Una chica que ayudó con las boletas contaba: “Nos tocó cerrar porque empezaron a tirar piedras, pero muchos no pudieron entrar y con la boleta comprada, es el concierto más desordenado que nos ha tocado hacer”.

Yo escuchaba pensando que hubiera sido necesario programar más tiempo para el concierto, o escoger otro lugar sin tantas dificultades en el ingreso y en el permiso nocturno y tener más gente para la requisa.

Y en la salida una jaula, policías antimotines parados en el andén del frente, en la calle 10 una tanqueta en una esquina arriba y abajo, sobre la avenida de El Poblado, una parca de policía. Hubo tropel, nos decían. Y todos salían maldiciendo, con la letra de la última canción de Narcosis, “sucio policía”, en la cabeza, con esa desazón, esa sensación de robo y ese silencio implacable. Hasta ahí llegué.

Luego Caro me contó: “tocó ir al parque a tomar pola. Y a la media hora empezaron con el voleo de piedra, me paré a mirar, raro ver esos pelaítos en esas en El Poblado, y claro, salieron los policías”. Las piedras de los arreglos de la calle 10 sirvieron de arma contra el CAI del parque, dándose el típico enfrentamiento piedra vs. bolillo, en una trifulca inútil. Era obvio que reprimirían rápido a los exaltados adolescentes. “Sonaron explosiones”, siguió Caro, “la gente corría hacia la avenida Las Vegas. Unos muchachos rompieron los parabrisas de carros”. ¡Rebelión exagerada! pensé.

Al otro día, con ganas de encender la hoguera con un escrito, de denunciar la organización y de insistir en la frase de cajón que es mejor la policía de prevención y no la de represión, me frenó la noticia de la muerte de uno de los chicos que salía del concierto a causa de una esquirla de un artefacto explosivo, eso lo leí en la prensa local. ¿A quien culpar? ¿A quien denunciar?, ¿mejor el silencio para no tener enemigos sin sentido? Callé.

Quedó latente la necesidad de hallar al culpable, de saber públicamente el nombre de quién tiró el artefacto explosivo; pero hay versiones encontradas, el culpable real, quien tiró el artefacto, se perdió en el ruido de las explosiones.

Los culpables somos tantos, los mismos chicos con su inusitada expresión, una fiesta inconclusa, una mala organización y una presencia policial que encendió mucho más los ánimos de los insatisfechos; y obvio, el que tiró el artefacto explosivo. Los organizadores no mataron, pero si dejaron desazón. La policía debe estar para prevenir, no para instigar. Y el público, que desde un juego sin sentido de protesta violenta se convirtió, y convirtió a otros, en carne de cañón.

Un sinsabor quedó en el aire por la incapacidad, por el engaño en un concierto, y por no saber como prevenir, donde investigar y a quien culpar.

Y quedé fue con un odio.

Like Being Home

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El pasado 5 de Mayo, Lucrecia se presentó en vivo en Pereira, con motivo del lanzamiento de su nuevo disco “Like being home”, disponible a partir del 7 de mayo en la página de SERIES.
La noche estaba programada de manera que Lucrecia, primero presentara un show en vivo, a continuación, quién escribe estas líneas presentara un dj set, luego volvería Lucrecia al esenario, pero esta vez a presentar un dj set de dos horas, para que al final, servidor volviera para rematar la noche.
Lucrecia apareció en escena ante poco más de 200 personas atiborradas en el “Café-Café” ubicado en la avenida circunvalar de Pereira, justo en una de las espléndidas casas que todavía sobreviven del conjunto “Minuto de Dios” proyectadas por Rogelio Salmona hace más de 30 años. Armada de su aparataje habitual, a lo que se añade un controlador midi para pie y fabricación casera, Lucrecia se armó con guitarra electroacústica, guitarra eléctrica, y toda una serie de delicadezas acústicas, como triángulo, xilófono, etc.
Similar a un show de Dominique A en la Sala Apolo de Barcelona a finales del 2001, donde el de Nantes apareció sólo en escena, y gracias a controladores de pie, samplers y demás aparatos, logró transmitir la energía como si estuviera con su banda, al tiempo que dejaba ver parte su proceso creativo, Lucrecia fué dejando ver como construye algunas de sus canciones. Presentó algunos temas de su disco “Acerca”, como Cliv Lights, pero revisitada. Presentó covers que ya había interpretado en conciertos anteriores, como “El Ratón” o “Ain’t no sunshine” a los que sumó uno de TEXAS para el cierre. Pero dejó ver a través de los matices que tenían sus nuevas canciones, que ha ido tomando una senda diferente a la que venía teniendo. Algunos arreglos diversos, que son novedad si uno se para a mirar sus trabajos o conciertos anteriores. Mucho más uso de la guitarra eléctrica y lo que ello implica. Pero sobre se puede detectar sin error, que ha ido liberando su voz, y con ella le da un nuevo aire a sus melodías que alcanzan, en su nuevo disco, unos niveles de sutileza e intimidad que son más propios, que saben más a algo original. Todas las canciones de éste ep, llamado “Like Being Home”, si bien unas más que otras, suenan muy personales y propias. Es una grata sorpresa dentro de este giro, reconocer influencias, no tanto en la estructura como en los matices, de Jenny Wilson, Feist, por sólo citar dos artistas femeninas de gran calidad, que son fácilmente reconocibles en pequeños detalles de su música, o de Hot Chip en algunos detalles de las bases. Debió ser gratificante después de muchos años volver durante una temporada a tu ciudad, lanzar allí un discoy sentirte “como en casa”. Luego vino el Dj set mencionado, que logró el cometido de prender el asunto y entregarle el testigo a Lucrecia, quién mantuvo la emoción durante las dos horas de su Dj set subiendo algunos picos con clásicos de digitalism, algunos remixes dfa, y en general un tono bastante rockero. Quizás quiera ésto decir que Lucrecia va camino del rock? Nadie lo sabe, quizás ni siquiera ella misma, pero algunas indicios nos dicen que quizás no estemos equivocados. Grata sorpresa este concierto al que la piscina vacía tuvo la fortuna de asistir como invitado y parte del show, y lograr sentirse Like being home.

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Federico Franco en el Suiche, Centro Colombo Americano, Abril 12 de 2007

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Una nueva edición del Suiche. Esta vez el invitado fué Federico Franco, ex-integrante de Papita. Apareció en escena acompañado de un baterista y un bajista, mientras él se encargaba de la guitarra y las voces. Quién se sentaba a mi lado, al yo preguntarle “qué toca ésta gente?”, me contestó “94.9 La Voz de Colombia”. No estaba del todo lejos de la realidad quién me hacía este comentario, porque lo que presenciamos quienes llenamos el auditorio del Centro Colombo Americano esa noche, fué un concierto lleno de canciones amor en español. Federico Franco, nos presentó un repertorio de canciones propias, salvo un cover desconocido para la piscina vacía, pero no por ello poco emocionante. Acordes que a veces recordaban a Yo la Tengo, a The Sea and Cake, a veces a Calamaro (cuando el argentino no suena a parodia de si mismo) y algunas veces al mejor Manu Chao, el que no es para la muchedumbre, como en su último disco en francés, o como en su disco de debut como solista, el aclamadísimo “Clandestino” (1998).
Letras bonitas con palabras sencillas, y sin el problema que suelen tener las letras en español, y es que suelen sonar o muy tontas, o muy melosas. Ni lo uno ni lo otro. En dos canciones los acompañó Ramón Echavarría quién le puso un toque especial al concierto. Muy tranquilo saltó al esenario, se paró detrás de la banda y les acompañó con esa voz suya, un péndulo entre Sandro y Bunbury. Un baterista de lujo, un bajista muy bueno, y la presencia, como ya se dijo, de Federico Franco en las voces y la guitarra, con acordes serios, que subían y bajaban de intensidad con una facilidad poco vista en la escena local. Quizás la batería sonaba muchísimo más duro que la guitarra y el bajo. Posiblemente había algunos vacíos que quedaban, puede ser que faltaran otra guitarra, o unos teclados. Sin embargo el saldo del concierto es altamente positivo. La piscina vacía estaría encantada de poderlos ver de nuevo en vivo, y de tener alguna grabación suya, ¿para cuándo un disco? No es para menos, porque no todos los días aparecen bandas que toquen canciones de amor, que lo hagan en español, que sean tan buenos músicos, que se tomen su trabajo tan en serio, y que logren dar tanta emoción. Y es que después de un éxito como “Pichando” uno de los últimos temas que interpretaron, con frases como “pichando entraste a mi vida”, a uno le queda la sensación bien firme de que la creatividad está a punto de ebullición en este rincón de Suramérica. Es muy gratificante oir grupos tan buenos como éste, sobre todo porque marca otra línea musical que irá tomando fuerza, pop elegante, y con letras inteligentes. Altísima sensibilidad (no sensiblería). Por favor, un disco ya, y con las letras escritas, para podernos aprender las canciones y poder cantar la próxima vez que toquen pichando. Excelente.

La banda sonora del atardecer

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A mediados de Abril estuvo en Medellín Dennis Mcnulty como parte de su proyecto Anti-tour, ya realizado en otras ciudades latinoamericanas. En nuestra ciudad tuvo un par de presentaciones privadas, que es la manera común de realizar sus presentaciones, entre ellas una en la nueva galería Casa Imago, en la avenida La Playa, y la otra en la casa de un músico local. La presentación pública fué en una de las terrazas de la recién inaugurada Biblioteca La Ladera, del arquitecto Giancarlo Mazzanti, el atardecer del 15 de abril. Para sus presentaciones, que son durante la última hora del día, puede haber muchos o pocos invitados, y el artista dublinés requiere al menos una cena para el y sus dos acompañantes. La selección suele hacerla después de revisar los emails de las personas que deseen tenerlo en casa para una presentación. Su criterio de selección se basa en el tipo de amplificación que puede tener, y la vista de la que se puede distrutar en casa del aspirante. Nada más. No muchas mas exigencias. La piscina vacía tuvo la fortuna de ser invitado a las dos presentaciones privadas, pudiendo sólo asistir a una de ellas en el suroeste de la ciudad, desde donde se disfruta de una panorámica bastante interesante del valle, y específicamente de los edificios del barrio el Poblado, los cuales, desde lejos y en conjunto, pirden su mediocridad habitual, y construyen un paisaje metropolitano que se acentúa en el atardecer. La banda sonora de éste paisaje en especial, la aportó Dennis Mcnulty, ex-integrante de DECAL quienes incluso grabaron con Andrew Weatherall y Mike Paradinas algunas producciones en sus respectivos sellos. Mcnulty dice haberse cansado de la pista de baile, y preferir ahora la música ambient. Algunos delicados arpegios de guitarra, suaves capas de teclado, pequeños ruiditos, que se mezclan con las voces de los pocos asistentes al evento, y con ruidos que, siendo un tercer piso, fácilmente llegan desde la calle, todo ello se va sumando y construye unos delicados muros bajos de sonido, nunca más arriba de la altura del observador, sinó como muros divisorios de tierras de esos que llevan en la Irlanda rural cientos de años, y que pueden verse en la película “El Campo” de Jim Sheridan. Son unos muros gruesos, de piedras amontonadas, cuya pega se ha disuelto con el tiempo. Algunos pequeños picos, pero siempre la misma presencia humanizadora del paisaje que se concreta en esos muros. Esa es la manera como podría describirse el trabajo de Mcnulty para éste Anti-Tour, al menos por lo presenciado en esta presentación. Es de suponer que su presentación pública en La Ladera, haya sido un éxito en cuanto al disfrute que de ésta músic puede hacer casi cualquier persona. No es música de consumo rápido, sinó más bien, música que sirve como aditamento a actividades varias. Podría decirse que da igual si es interpretada en vivo, pero la ineludible presencia del artista, quien irremediablemente ocupa unas dimensiones en el espacio, trae al menos dos acompañantes, y maneja unos equipos, le dan un toque diferente y hacen que sea un evento único. Sunset Soundtrack, o la banda sonora del atardecer, es el nombre que se le dió a ésta presentación que acá se reseña. Puede ser que no sea un show inolvidable, que no encaje fácil en el mundo del espectáculo por su pasividad. Pero no quepa la menor duda de que la banda sonora del atardecer es una experiencia que aun siendo voluntariamente  sencilla, está llena de sensaciones que no dejan de sorprender, a pesar de las pretenciones limitadas de su autor. Un momento inolvidable.

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La Última Cena

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Han pasado ya más de dos semanas desde que los sellos locales SERIES y DISCOS COCINADOS, confluyeran en un evento conjunto, organizado por ellos mismos, en una finca de recreo en Girardota, al norte del Valle de Aburrá. Incluso estaba programado un autobús para el transporte de ida y vuelta. De entrada la fiesta era de largo aliento. La piscina vacía tenía muy claro que sería una de esas fiestas donde acabas viendo el sol, y el efecto vampiro disuelve todo. Los primeros rayos del sol espantan a los espíritus incautos. Algunas presentaciones en vivo, otras Dj-Set. El orden de las presentaciones ya fué desglosado muy bien en una reseña acompañada de fotos ocurrentes, hecha por systematic failure . Por eso no hará la piscina vacía, en éste caso, un resumen artista por artista, salvo para resaltar algunos hits bien curiosos que los Dj’s dejaron saltar, y pues a la hora del balance general, hacer sobresalir lo que mejoró el nivel estándar. De entrada una cosa para aclarar, que es bien importante, y es el hecho de que en general, salvo la presentación de Gladkazuka (los mejores beats y arpegiadores de la noche) los Dj’s lograron darle más emoción a los momentos de baile. Mami no pudo tocar por problemas técnicos, y Gino Vendetta lo hizo muy bien, pero lograron los Dj’s subir más la emoción de la noche al sonar hits como From Disco to Disco, Wiggle It, o I like it de Dino, para sólo citar algunos clásicos, haciendo emerger desde el fondo del inconsciente esa perlas que teníamos incrustadas.

Grata sorpresa oir a Lo-Frequency, a quién la piscina no había tenido la oportunidad de ver en presentaciones antes. Sonó mucho más variado y ocurrente que los demás, sin que  ello le quite mérito a las presentaciones de Qk (tuvo un momento housero muy interesante), Panda, o Mk, que terminó con un sonido de arpegiadores bastante bonito, que, no importa si planeado o no, sirvió de antesala al power italo disco de Gino Vendetta. Cohete, nos dió ya entrada la mañana un buen voltaje de drum n’ bass, que duró bastante. La piscina en todo ese lapso vió como se fué vaciando el lugar, como fueron llegando personajes extraños, como se iban levantando quienes se habían dormido, como Palomo de la cama se fué directo al mixer, y nos dió una elegante descarga con momentos Miami Bass, Ghetto Tech, Breakz, Dub, a la que se pegó John Pri de manera espontánea. Con el sol ya bien alto, sin haber dormido nada, la piscina tuvo la fortuna de asistir al elegante cierre de fiesta. Con la pista de baile ya vacía, y los pocos sobrevivientes buscando sombra para no caer como moscas, Palomo soltó “I’m Your Man”, y luego “First We Take Manhattan” de Leonard Cohen. No habría podido ser mejor. Queda como precedente lo que puede lograr la colaboración. Esto fué casi un festival. No fué perfecto, claro, algunos problemas logísticos, algunos problemas técnicos, pero quedó claro que la autogestión, y sobre todo la colaboración de estos dos colectivos musicales tan interesantes, con tanto trabajo, tanta calidad, está para cosas grandes. No hace falta la típica pose capitalina para hacer cosas interesantes. El multimediático Sónar que se celebra hace casi 15 años en Barcelona, comenzó en lo que entonces era el Nitsa Club (no en su sede actual de la sala Apolo) y con menos gente que la que hubo en la Última Cena. Pero, sobre todo, casi nada era local. Por eso, el Sónar será muy importante, pero no es relativo a la escena barcelonesa, dónde la haya. La Última Cena, no será el evento mediático que se pelean Adidas y Puma por patrocinar. Pero que la Última Cena no sea un evento de masas, sinó más bien un evento casi familiar, de presentación del trabajo en grupo, ante unos asistentes realmente interesados en el producto que tienen delante, que de verdad aprecian la música que se hace en Medellín, porque las ganas de fiesta no son suficientes para que a las 9:30 de la mañana haya 20 personas viendo la improvisación hiphopera conla cuál se remató la Ultima Cena. Si bien tiene razón systematic failure en su reseña, al afirmar que esa impro de John Pri es un momento inédito en la escena, todavía está grabado en la memoria de la piscina vacía los primeros acordes de I’m your Man. Gracias Palomo por aquel fin de fiesta inolvidable.

No sobra cambiar el típico tono de los escritos de la piscina vacía, como se hizo en éste, para felicitar a todos, a los chicos de SERIES, DISCOS COCINADOS, y a los asistentes. Recuerden, el Sónar empezó con menos, sólo que esto no es Barcelona, por fortuna, pero, a pesar de ello, si que necesitamos un equivalente del Nitsa Club ya!. ¿Quién se apunta?

Goes

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El viernes 13 de abril Goes se sumó a la lista de artistas que se han venido presentando en el formato de concierto que ofrece la Galería 10-36. La piscina vacía no había podido asistir a la que había sido su última presentación, en la antigua Librería Continental, lugar hoy convertido, después de su corto periplo como intento de club, en un parqueadero de motos, tipo de negocio con el que sueñan no pocos sujetos de nuestra región. Ya se sabe, poca inversión, poco esfuerzo, y beneficio garantizado. Que una librería se convierta en un dance club, no está mal. Pero que se convierta luego en un parqueadero de motos adjunto a un centro comercial lleno de misceláneas si es más o menos una tragedia común en el centro de nuestra ciudad.
Vamos a la música. Goes presentó material nuevo, en relación con la última vez que la piscina lo vió tocar en vivo, en noviembre pasado, en los días lluviosos del Medelink, cuando Goes tocó en la tarde de la segunda jornada de aquel memorable festival. Esta vez empezó su concierto de manera habitual, montando acordes de guitarra sobre una base mas o menos house. Pero fué tomando la senda rock, aunque sin abandonar sus aspiraciones de ser el rey de la pista. Por estos caminos Goes alcanzó momentos brillantes, que alcanzaron su cenit, al versionar “The Robots” de Kraftwerk. Un poco menos funk y electroclash que en presentaciones anteriores, Goes pareció regresar al terreno que, a juicio de la piscina vacía, sabe ocupar de manera más eficiente: las melodías pop. Goes es un guitarrista muy bueno con un instinto pop agudo que sabe olfatear como sabueso entre las arenas movedizas y traicioneras el pop, recogiendo elegantes trufas, aunque a veces se ve opacado por sus ambiciones pisteras y suele caer en la repetición de tips del género dance. Sin embargo, el propio artista con su dominio del escenario, su look (corbata, correa y zapatos rojos, sobre fondo negro) y algunos acordes elegantes, se desmarca de la monotonía que suelen exhibir muchos artistas del género dance (nacionales e internacionales). A la espera de que salga el que sería ya su tercer disco, la piscina vacía considera que el show presentado, a pesar de que no hubo mucho público (raro, Goes tiene muchos fans), fué bastante bueno y como muchas otras veces, encajó perfecto en el original formato que ofrece la Galería 10-36.

Por siempre aluminio: Gino Vendetta+mami+m.a. Galería 10-36 Marzo 31

El pasado 31 de Marzo se presentaron, en vivo, en la Galería 10-36 Gino Vendetta y mami, acompañados por m.a. quién puso discos al inicio de la noche.
La iniciativa decorativa del aluminio fué exitosa en casi todas sus aplicaciones salvo en las dos tiras que torpemente colgaban del techo encima de la mesa con los equipos. Comenzó Gino Vendetta con mucha fuerza, bastante mejor que en las anteriores presentaciones reseñadas acá. Y es que el ejercicio de tocar en vivo ayuda más a construir un liveset, que quedarse en casa tratando de alcanzar la imposible perfección. Eso se puede ver claramente en cada nueva presentación de Gino Vendetta. Esta vez ante parte de su público habitual, en un formato conocido y tranquilo, como el de la Galería 10-36, Vendetta consiguió una actuación bastante memorable. Ya se habló del avance de sus temas, a los que aparte de ir perfeccionando en casa, les pasa revista en vivo con cierta continuidad, lo que permite acercarse un poco a su proceso creativo. Pero las versiones que presentó si fueron una sorpresa bastante agradable. Aparte de su ya habitual de Chicken Lips, presentó “Bodywork” de MSTRKRFT, y “Snow White” de Zoot Woman. Sorpresa porque versionar canciones que no son para nada viejas es algo bastante estimulante, y sorpresa descubrir que el registro de la voz de Gino Vendetta y la de Jhonny Blake alcanzan listones similares. A veces suena como la de Simon Le Bon (Duran Duran). No vendría mal hacer ese tipo de versiones para los conciertos, siempre es una alternativa para experimentar en carne propia por lo que pasan los músicos de quienes se reciben influencias. Cerró la noche mami, con algunos problemas de sonido que no se hicieron presentes en todos sus temas. La piscina preguntó a algunos de los músicos locales que encontró en el lugar, y algunos dijeron que “no se oían los medios” y otros manifestaron que se pasaron el show al lado del parlante y lo oyeron todo en orden. Sin embargo queda la sensación de que algo no está funcionando bien con su sonido en vivo, porque en el EP que entregaron a algunos de los asistentes todo suena muy bien. Pero superados los problemas, pudimos oir algunos de sus nuevos temas y disfrutar con ellos. Buenos bajos y líneas de teclado ricas en matices, y unos beats pegadizos. Variedad estílistica, algunos ecos de los ‘80 más oscuros y subterráneos, y muchos de los ‘90 más pisteros y rockeros a la vez. A veces acid house, a veces italo disco, a veces detroit techno, pero nunca elemental. También nos entregó una sorpresa increíble al versionar “Something about us” de Daft Punk alcanzando el clímax de la noche. Buenísima versión que convierte una “balada dance” en un éxito de la pista, buena conversión de la melodía original a elegantes líneas de teclado y cálida adaptación vocal. Saldo bastante positivo el de ésta presentación, mientras la piscina espera que afloren los proyectos paralelos y nuevas publicaciones de éstos dos artistas locales.

Crónica Latinoamericana

01.jpg El Maestro Juan García Esquivel

Satán nos envía a la piscina a uno de sus colaboradores con una crónica sobre la música electrónica en Latinoamérica.

por: Enviado de Satán

No podríamos hablar de una fecha exacta de cuando inicio todo el movimiento electrónico latinoamericano, porque por allá en los años cincuentas y sesentas ya existían compositores y experimentos electroacústicos: en Brasil la legendaria Pauline Oliveros hacía sus primeras composiciones, en la Universidad Católica de Chile existía el Taller Experimental del Sonido de donde saldrían obras interesantes como “Peces” de Juan Amenábar, mientras que en México el señor Juan García Esquivel, hacia de las suyas con el sabor caribeño, que luego conoceríamos como “lounge”. Una década después en la ciudad de Medellín, en Colombia, Blas Emilio Atehortúa le ponía tintes contemporáneos a sus estudios folklóricos y a sus composiciones percusivas les aplicaba todo su saber adquirido de maestros como Oliver Messiaen. Luego llego el punk, la música industrial y posteriormente la onda new wave que fue la que termino por disparar todo lo que se pasaría en los años venideros.

Nuestros primeros recuerdos del contexto latinoamericano, provienen de esa época de laca y hombreras, en 1981 salía a flote el primer proyecto conocido de New Wave en México llamado Decibel, que desaparecería cinco años después para dar paso a Casino Shanghai. En Argentina, Charly García hacia algunas cosas con teclados desde años antes con Seru Giran, y existían proyectos como Perdón Amadeus y el hoy famoso Gustavo Cerati y sus amigos con Soda Stereo aplicaban a su música todo lo que veían que pasaba en la Europa de la época, así como la gente de Virus se jalaba un poco lo que caía de la costa estadounidense del lado de NY. Aparecería también la mítica banda Sobrecarga con su sonido oscuro, así como veíamos a un Melero renovado después de Los Encargados a quienes alguna vez le lanzaron unos buenos kilos de frutas durante una presentación en un festival de rock en Buenos Aires por ser “tan raros”, que podrían considerarse la primera banda electrónica como tal de Argentina.

Mientras que la gente de Tijuana se infectaba de la escena bizarra de San Francisco y de la gran masa de Los Angeles, cosa que daría como resultado uno de los primeros proyectos de la frontera: Ford Proco, u otro llamado Artefakto conformado por algunos que luego los conoceríamos por su proyecto Nortec, quienes iban y venían a las ciudades cercanas de USA de la frontera mexicana a comprar maquinas de segunda, o que las adquirían de los grupos norteños que no sabían como usarlas, aparatos que serian revendidas a algunos “pijos” del D.F. que luego harían historia en la ciudad, cuando otros - Carlos García Teruel y Cou Cou Bazar - ya hacían de las suyas en las zonas céntricas de la ciudad mas poblada del mundo en aquel entonces. Algunas de estas tonadas las ficharía el sello At At (propiedad de Lauro y Roberto los Ford Proco) que empezó en 1987 sacando su material en casetes. Dieciocho años después (2005) lanzaría un recopilatorio clave para la escena latinoamericana, con material de esa época llamado “BackUp”.

En Santiago en el lado oficial el proyecto Fondec (198 8) hacia leyenda con nuevos compositores, mientras en el “underground” Silvio Paredes con su banda Electrodomésticos, Aparato Raro, Pequeño Vicio y otros jóvenes proyectos encerrados por la dictadura de Pinochet adquirían sus primeras maquinas clandestinamente para experimentar en bodegas abandonadas del centro de la ciudad o en las legendarias amanecidas en las casas de sus amigos. En Venezuela el nombre de Miguel Noya inspiraba respeto, mientras que Musika Automatika y Vytas Brenner se consolidaban en la reducida escena electrónica de Caracas. Días en los que en Lima se podían escuchar algunas emisoras de onda corta que programaban cosas como New Order, Depeche Mode o The Cure.

En Colombia, Tron “le cascaba” a las secuencias torpes y a la historieta cyberpunk, mientras Estados Alterados se alienaba produciendo en los rudimentarios samplers de la época y se inspiraba escuchando New Order o Front 242 -una suposición del escritor-, existía también un programa radial llamado Radio Pirata que programaba cosas que usualmente no escuchábamos en la radio. En esos días, muchos de nosotros nos gozábamos la agüita amarilla de los Toreros Muertos o esperábamos el estreno de la película de los Hombres G, mientras en Chicago los jovencitos se engullían el House y se tragaban las primeras pepas, mientras en las afueras de Detroit, negros pijos y snobs se gozaban al ritmo de lo que luego llamaríamos Techno, y toda esa historia de leyenda de toda Europa, las costas de USA, y demás países, que no es el tema central de hoy.

Pasados los años ochentas, llego el mundial de Italia (la canción del mundial a cargo de Giorgio Moroder) con el Acid en su máximo esplendor y el Italo Disco a toda maquina, cosa de la que poco o nada se vería por aquí. Aunque llego el poperó, el chispun y la música discotequera, y con esto la primera oleada de djs en Medellín como Diego Mezclas -conocido hoy como Diego Serrato- o TussoMix -el pelón reconocido hoy como Dj Tusso- pinchando sus primeros vinilos de Black Box o Snap en sesiones de largas jornadas entre mezclas abruptas y efímeros scratches en alguna emisora local, cuando los primeros breakdancers se tomaban las calles para mostrar sus grafitis y pasos quebrados a ritmo de Run Dmc, cantando encima sus primeras rimas, de ahí recordamos algunos de ellos que todavía nos muestran sus líricas como el legendario Rulaz Plazko o Wal y otros que se perdieron en las sombras o murieron. Unos tres años después, Miguel Tapia, baterista de Los Prisioneros se unía con Cecilia Aguayo (¿será algo de Matías? le preguntare) para formar Jardín Secreto, un año mas tarde en un sótano de la tienda de discos “Background Records”, Silvio Paredes daba rienda suelta al proyecto electrónico de leyenda sureño: Los Mismos, que tuvimos la oportunidad de apreciarlos renovados en Medelink el año pasado. Poco tiempo despues, Cerati, quien vivía en esa época en Chile y el recién regresado Andrés Bucci junto con Cristian Powditch y Guillermo Ugarte hacían gala del primer Pro Tools conocido que se uso para producir un disco en América del Sur, para un proyecto que bautizarían bajo el nombre de Plan V, todos ellos se alcoholizaban en la tienda de discos propiedad de su amigo Hugo Chavez -nada que ver con el Simón Bolívar del vecindario- ubicada en Providencia, una zona muy comercial de Santiago. Hugo venia de vivir quince años en Inglaterra y se trajo consigo con una tonelada de discos de lo que escuchaban por esos días los ingleses, con un gusto marcado fuertemente por la aclamada Warp Records. Paralelamente, una gente llamada Barrakuda, hacia fiestas electrónicas desde principios de los 90, en lugares como la discoteca LOFT, y en “La Pica de On’ Chito”. Algunos de los personajes que estaban tras estos raves eran: Christian Powditch, Olaf Palmer, Jose Luis Ugarte, y Ricardo López. Fiestas donde sonaba mucho Orbital, Meat Beat Manifesto, Consolidated, Prodigy, Altern8 , también el Hip Hop mas experimental, y mucho Public Enemy, Bomb Squad, Beastie Boys, etc. En estas, mucha gente empezó a colaborar - fuese como dj, iluminador, diseñador de flyers-, que dio inicio a otro montón de artes que contribuirían a hacer lo que es hoy Santiago. La influencia -un poco tardía- acid y detroit, la llegada a Chile de Martin Schopf alias Dandy Jack acompañado de Uwe Schmidt alias Atom heart quienes hicieron un revolucionario show en el planetario de Santiago, hicieron una escena que contaba ya a mediados de los noventas con un publico considerable. Para esos tiempos ya estaba activa la discoteca Blondie, Planet, Microclub y CasaClub, donde usualmente disjockeaba gente como Adrian Schopf, Marcelo Umaña, Lucien Nicolet, Vicente Sanfuentes, entre otros. Lugares que fueron el caldo de cultivo de lo que se vendría en los próximos años de la consolidada escena electrónica del sur del continente. Aunque quizá lo que disparo la escena chilena fue la presentación de Los Mismos en la discoteca Blondie, en la fiesta llamada “Trip O Matic”, concierto que fue grabado y editado en la primera grabadora de cds conocida en suramerica, disco que se duplico a mano y salió a la venta como “Background Discos 1″. Mientras los hijos de los exiliados chilenos de la dictadura de Pinochet como Ricardo Villalobos y Cristian Vogel, los que venían y volvían como Dandy Jack, su hermana y Luciano ganaban escaños en las competitivas escenas de Berlín y Zurich.

No muy lejos de allí Fernando Lamas y Sebastián Mondragon junto con L. Camorra, en la primera etapa de la banda de culto Estupendo, daban las pautas para uno de los sellos de mas vieja data de Argentina: Sonoridades Amapola, dando cabida a nuevos proyectos de la capital federal como Carola Bony, Leandro Fresco, Emisor,Glassé o Richard Saporitta.

En Brasil se disparaba el sonido que se cocinaba por lo menos una década antes, resultante de la mezcla del Miami Bass con el Hip Hop,el Funk y algunas tradiciones del contexto, que llamarían Funk Da Favela, donde djs y productores hacían de las suyas en las favelas con sus fiestas, que en algún momento llegaron a ser visitadas por mas de cinco mil personas.

En el centro de Bogotá, Manolo hoy marido de Andrea Echeverry, se juntaba con sus amigos de la UN para crear el primer proyecto capitalino industrial: Malamuerte. Mientras Karl Troller y sus amigos en Chapinero prensaban su primer y único vinilo del proyecto - por favor me corrigen-, que si mal no estoy se llamaba “Orquesta Sinfónica de Chapinero”, Le Kaffage hacia su debut en sitios famosos de la capital como Vértigo, TVG, Ven Arteria, Barbarie (luego Barbie). Así mismo el club todavía vigente Cinema comenzaba en los primeros años de los noventas con djs como Gabriel Odin, Fruto “el gordo” Mejía y Mattheux quienes también gozaban haciendo bailar juventudes en éxtasis con minitecas como Nice, Reina de Corazones y Nix. Rebuscando discos en el mercado gringo o venezolano, aunque los mejores recursos electrónicos, por un asunto netamente de acceso económico, eran utilizados para música publicitaria. Epoca en la cual los vídeos de Estados Alterados se rotaban en MTV, algunas bandas de la refrescante escena local hacían experimentos con maquinas y sus discos gozaban de “prestigio” en algunos países fríos de Europa, y los primeros “raves” se daban pela en la ciudad de la arepa bajo la denominación de la “música discotequera”. Desconozco totalmente lo que podría estar pasando en Perú, Bolivia y Ecuador para la época, pero estoy seguro que no era muy distinto a lo que pasaba aquí o en los demás países, diferente eso si de lo que estuviera pasando en Chile, Argentina y Brasil.

La llegada de los “raves”, los cds y los computadores parecía achicopalar los proyectos que nos habían hecho sentir orgullosos, mientras mas fiestas florecían, menos productores y bandas se veían. De 1997 hasta hoy será tema de otro artículo, aunque vale la pena nombrar rápidamente el momento entre el 98 y el 99 donde salieron a flote muchos interesantes proyectos. Los Amplificadores, Protov, y las nuevas cosas de la capital como Sensoria, dieron inicio a toda una generación de nuevos creadores y viejos re-pensados, lo mismo que pasaría en toda América al mismo tiempo y de ahí para acá: vino Casa del Puente, Sexy Discos, NimboStatic que luego se llamaría Static Discos, Ejival y su Nortec y el renacer de Tijuana, Luca y la nueva gente en el D.F., Igloo y la masa minimalera juvenil bonaerense, el club Niceto, BuenosAliens, los de Mendoza y Córdoba, Series, el primer legado netlabel de Suramerica llamado Microbio, los ruidistas de Aloardi y Discos Invisibles de Perú, El Encuentro Electrónico, Latin Lover Crew y todo el parche de Chapinero, los raperos de la Macarena, la gente del centro, Bicho, Champi y Entrecasa en Bogotá, Patagonica, Crisis Records, Pueblo Nuevo y la nueva camada en Chile, los chicos de GRHK, Gaston Arévalo y Cooptrol de Uruguay, los nuevos artistas Techno en Brasil, Los Andes Electrónicos de Venezuela, Amanda en Bolivia, las historias de Ecuador, las vistas, nos visitan, los que ya se mantienen de gira en Europa, los que ya no tocan, los que se casaron, los que tienen hijos, los que los prensan en Kompakt y otra historia que es tan larga que me da mucha pereza recordarla hoy y que será objeto de otra entrega. Seguro muchas cosas se me quedaron por fuera, este es el vuelo de pájaro por la escena latinoamericana del Enviado de Satán.

Escuchar música de Juan García Esquivel haz click en el siguiente link:

http://www.uaem.mx/ufm/rams/rams2002/esquivel/esquivel01.ram

“>http://www.youtube.com/watch?v=P4stwMIf9HQ]

“>http://www.youtube.com/watch?v=SdQAJHGOi_M]

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