La Última Cena

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Han pasado ya más de dos semanas desde que los sellos locales SERIES y DISCOS COCINADOS, confluyeran en un evento conjunto, organizado por ellos mismos, en una finca de recreo en Girardota, al norte del Valle de Aburrá. Incluso estaba programado un autobús para el transporte de ida y vuelta. De entrada la fiesta era de largo aliento. La piscina vacía tenía muy claro que sería una de esas fiestas donde acabas viendo el sol, y el efecto vampiro disuelve todo. Los primeros rayos del sol espantan a los espíritus incautos. Algunas presentaciones en vivo, otras Dj-Set. El orden de las presentaciones ya fué desglosado muy bien en una reseña acompañada de fotos ocurrentes, hecha por systematic failure . Por eso no hará la piscina vacía, en éste caso, un resumen artista por artista, salvo para resaltar algunos hits bien curiosos que los Dj’s dejaron saltar, y pues a la hora del balance general, hacer sobresalir lo que mejoró el nivel estándar. De entrada una cosa para aclarar, que es bien importante, y es el hecho de que en general, salvo la presentación de Gladkazuka (los mejores beats y arpegiadores de la noche) los Dj’s lograron darle más emoción a los momentos de baile. Mami no pudo tocar por problemas técnicos, y Gino Vendetta lo hizo muy bien, pero lograron los Dj’s subir más la emoción de la noche al sonar hits como From Disco to Disco, Wiggle It, o I like it de Dino, para sólo citar algunos clásicos, haciendo emerger desde el fondo del inconsciente esa perlas que teníamos incrustadas.

Grata sorpresa oir a Lo-Frequency, a quién la piscina no había tenido la oportunidad de ver en presentaciones antes. Sonó mucho más variado y ocurrente que los demás, sin que  ello le quite mérito a las presentaciones de Qk (tuvo un momento housero muy interesante), Panda, o Mk, que terminó con un sonido de arpegiadores bastante bonito, que, no importa si planeado o no, sirvió de antesala al power italo disco de Gino Vendetta. Cohete, nos dió ya entrada la mañana un buen voltaje de drum n’ bass, que duró bastante. La piscina en todo ese lapso vió como se fué vaciando el lugar, como fueron llegando personajes extraños, como se iban levantando quienes se habían dormido, como Palomo de la cama se fué directo al mixer, y nos dió una elegante descarga con momentos Miami Bass, Ghetto Tech, Breakz, Dub, a la que se pegó John Pri de manera espontánea. Con el sol ya bien alto, sin haber dormido nada, la piscina tuvo la fortuna de asistir al elegante cierre de fiesta. Con la pista de baile ya vacía, y los pocos sobrevivientes buscando sombra para no caer como moscas, Palomo soltó “I’m Your Man”, y luego “First We Take Manhattan” de Leonard Cohen. No habría podido ser mejor. Queda como precedente lo que puede lograr la colaboración. Esto fué casi un festival. No fué perfecto, claro, algunos problemas logísticos, algunos problemas técnicos, pero quedó claro que la autogestión, y sobre todo la colaboración de estos dos colectivos musicales tan interesantes, con tanto trabajo, tanta calidad, está para cosas grandes. No hace falta la típica pose capitalina para hacer cosas interesantes. El multimediático Sónar que se celebra hace casi 15 años en Barcelona, comenzó en lo que entonces era el Nitsa Club (no en su sede actual de la sala Apolo) y con menos gente que la que hubo en la Última Cena. Pero, sobre todo, casi nada era local. Por eso, el Sónar será muy importante, pero no es relativo a la escena barcelonesa, dónde la haya. La Última Cena, no será el evento mediático que se pelean Adidas y Puma por patrocinar. Pero que la Última Cena no sea un evento de masas, sinó más bien un evento casi familiar, de presentación del trabajo en grupo, ante unos asistentes realmente interesados en el producto que tienen delante, que de verdad aprecian la música que se hace en Medellín, porque las ganas de fiesta no son suficientes para que a las 9:30 de la mañana haya 20 personas viendo la improvisación hiphopera conla cuál se remató la Ultima Cena. Si bien tiene razón systematic failure en su reseña, al afirmar que esa impro de John Pri es un momento inédito en la escena, todavía está grabado en la memoria de la piscina vacía los primeros acordes de I’m your Man. Gracias Palomo por aquel fin de fiesta inolvidable.

No sobra cambiar el típico tono de los escritos de la piscina vacía, como se hizo en éste, para felicitar a todos, a los chicos de SERIES, DISCOS COCINADOS, y a los asistentes. Recuerden, el Sónar empezó con menos, sólo que esto no es Barcelona, por fortuna, pero, a pesar de ello, si que necesitamos un equivalente del Nitsa Club ya!. ¿Quién se apunta?

2 Responses to “La Última Cena”


  1. 1 Retardo mayo 3, 2007 a las 1:17 am

    La piscina se ahogo en el licor, tiene un restraso de 3 semanas y ojala no este enviagrado. Hay que cogerle el ritmo a la escritura, o es que tu pincel se quedo vacio como la alberca?

  2. 2 Retardo mayo 3, 2007 a las 7:33 am

    vacio?


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