Sobre Gustavo Cerati

Por Miguel Mesa

No soy músico. No tengo nada para decir de la música de Cerati: no se cómo la hizo, si implica novedad alguna, si sus compañeros aportaron lo mismo que él. No asistí al momento de la creación ni conozco sus inclinaciones artísticas. Muy poco. Mentiría si dijera que puedo explicar algo de ese trabajo.

Lo que si he sido desde el año 1985 es un usuario constante de su música. Voy con la certeza de que vivir 25 años en un edificio habilitaría a cualquier sujeto para hablar de él. Pero reitero, no voy a hablar de Cerati sino de cómo he recibido esos sonidos.

El temblor. Tenía diez años y jugaba fútbol con primos y hermanos en la casa de campo de mis abuelos paternos. A nuestro lado una tía lavaba un Mazda nx blanco con manguera y ponía el radio a tope. La oímos por primera vez, juro que se detuvo el partido. Para un ambiente sonoro gobernado por Charles aznavour, Felipe Pirela, María Marta Serra Lima, Serrat, Raphael, etc., esta canción –canción con el perdón de todos- traía un ritmo jovial, pegajoso, medio tribal. Nos permitió entrar a la música, entrar y salir muchas veces de ella.

Esa canción que quizá hoy no vale nada nos empujó a volvernos adictos de la música que podíamos conseguir intercambiando casetes con los amigos incluido el rock en español. Y ahorrando alcanzamos a comprar algunos discos de vinilo.

Más allá de las noches que pasábamos oyendo hits en el radio antes del temblor, más allá de Thriler para el que armamos coreografía en 1983, Entre 1986 y 1989 nos volvimos coleccionistas menores de discos de vinilo que comprábamos en Disco Centro y El Éxito. A mi me empujó la música de Cerati, la música de sus dos primeros discos, Soda stereo y Nada personal, que aquí llegaron unidos, a buscar música de calidad, a grabarla, perseguirla en conciertos. No se si tenía tanta calidad, pero estábamos aprendiendo. Y es queCerati venía a Medellín a tocar. Con este trío aprendimos a hacer grupo de amigos más allá del deporte y a sentirnos atraídos por seres menos saludables, aprendimos a cantar, bailar y gritar. Una noche me cayó una baqueta de Charly Alberti en la cabeza, objeto que guardé décadas aunque nunca toqué una batería en mi vida.

Por medio de Cerati supe por primera vez en la adolescencia qué cosa era la valentía: un amigo nuestro se puso una chaqueta de cuero, se subió al escenario del auditorio del colegio repleto de energúmenos insensibles y en un abrir y cerrar de ojos cantó a capela -Trátame suavemente-. Desde ese momento esa canción es mítica para mi, y básicamente no puedo oírla porque despierta recuerdos que ya no puedo compartir.

Hubo una época en que un regalo muy apreciado por un adolescente era una caja de casetes vírgenes. Grabábamos de acetato, casete y radio a casete. Hacíamos variados de todo lo que se nos cruzaba. Regalábamos música en estas cajitas que todavía nos mostraban algo del funcionamiento. Y esos casetes también los usábamos para otras cosas. Era muy divertido ver a los compañeros de clase rebobinando un casete con un lápiz para no gastar energía de las baterías del walkman en esa tarea. Creo sin temor a equivocarme que la tecnología del casete se parece a la de la bicicleta: parte del trabajo lo debe hacer el usuario, los mecanismos expuestos de fácil comprensión. Si este mundo es sensato regresaremos en algún momento a tecnologías como las del casete que nos permiten ahorrar energía con el movimiento de la mano y un simple lápiz. Y bueno, la música de Cerati se guardaba también en esas cajitas que coleccionábamos y decorábamos con mucho empeño: éramos nosotros diseñadores gráficos, inventábamos fuentes para marcarlos, escribíamos los nombres de las letras. No lo digo con nostalgia, simplemente era lo que se hacía y la verdad es que no estaba mal. Tomábamos un mayor número de decisiones sobre lo que nos rodeaba que ahora.

Salió Signos, un poco más oscuro, nos juntábamos con los amigos por las noches a buscar chicas y a oír discos. Me aprendí las letras completas. En esa actividad conocimos The Cure, Depeche Mode, The Clash y muchos otros. La música también rodaba de mano en mano en esa época, para nosotros siempre fue así. Diría que descargarla es menos interesante que intercambiarla, que convencer al otro, llamarse al rato para confirmar potencia. Aunque no niego que en la descarga hay un cierto sentido de desobediencia que es emocionante.

Llegó el Doble vida. Y el romance de nuevo con Corazón delator. Esos discos de Cerati los oíamos en los primeros equipos portátiles de cd para automóvil. Los de bastón que algún amigo nuestro traía del extranjero. Cantábamos en grupo, pasábamos de Pixies a Soda estero con mucha naturalidad. Aprendimos a reunirnos a través de la música que cantábamos.

Creo que en 1989 regresó de Europa una prima y vino cargada de la música europea que aquí era muy difícil conseguir. Trajo entre otras cosas el 101. ¿Qué más les puedo decir? Eso cambió radicalmente nuestros oídos y la sensibilidad musical. En ese momento empezó a notarse de manera drástica que no íbamos a poder más ser amigos de verdad de un montón de personas que insistían con la lacra de Poison y toda la basura que la acompañaba.

A partir del 89 empezamos a comprar discos compactos. Comprábamos en Disco Centro, después donde Carlos en San Diego. Juro que compré el primer disco de The Smiths, un cd que venía en una caja alargada, sin recomendación de nadie. Nunca me lo mostraron. Entré a la tienda de discos de La Casona en Envigado, tenía un dinero y decidí por la portada. Nunca más le atiné a algo importante de tal modo.

Canción animal lo compramos para acompañar unos partidos de fútbol que hacíamos en un morro. Lo compramos en vinilo. Creo que fue el último vinilo. Por mucho que oyéramos otra música Cerati tenía un espacio, además siempre nos pareció competitivo, renovado. Terminamos el colegio con sus discos. Y aprendimos a trasnochar diseñando y haciendo maquetas con Colores Santos y el Dynamo. Diría que este último su mejor disco, algo así como el Bossanova para Pixies. Y a través de Cerati y The Smiths continuamos haciendo amigos en la universidad. Pero la universidad multiplica las opciones y las vertientes. Acerca y aleja.

Hasta ahí Soda. Y saltamos a Amor amarillo. A través de ese disco conocí a Spinetta. Hasta eso llegó por Cerati. De nuevo de modo extraño apareció nuestra prima que ahora vivía en Europa y cuando ya nada dábamos por Cerati nos envió desde España el Bocanada, como un regalo cariñoso, un objeto para recordar cosas. Pero nada de eso: un disco casi perfecto. Seguían las letras extrañas; cuántas veces le criticaron a Cerati sus letras barrocas, incoherentes, etc. Yo no voy a decir nada de esto, supongo que lo que puede escribir un músico en una canción no necesita la claridad de una crónica, cuento o novela. No tiene porqué. Qué sentido tiene?. Por eso suena tan mal la literatura que se canta. Con la enorme excepción de Leonard Cohen, para ser justos.

El Bocanada me hace recordar viajes con amigos. Pensábamos que los argentinos que oían buena música no querían a Cerati, pero eso era falso.

Yo me quedé en Siempre es Hoy, cosa que no está mal si analizamos el título. Me quedé en este disco para no oír los nuevos, lo hice a propósito, por falta de tiempo para tantas cosas. Estando en Europa, en 2002 pensé que iba a ser difícil que Cerati publicara algo más sólido en su carrera. Siempre es hoy me llegó por correo desde Colombia. Cerati siempre fue un momento alegre para mí, buenos recuerdos, amigos intensos, vínculos importantes con la vida. Y este disco del 2002 resultó ser otro disco raro, como el Dynamo, ni un solo gran éxito, a cambio un conjunto muy uniforme de sonidos.

Gracias a Cerati y su accidente cerebro vascular he decidido desempolvar mis vinilos y volverlos a usar y quizá invitar a un trío de amiguetes que saben lo que significa unirse una noche a cantar. Pero mi hermano los guarda con llave en el cuarto útil de su apartamento, a ver si algún día se anima a sacarlos.

Miguel Mesa, 10 de junio de 2010.

3 Responses to “Sobre Gustavo Cerati”


  1. 1 Dali Vallejos agosto 11, 2010 a las 3:41 pm

    FELIZ CUMPLE GUS!!!
    quiero verte bien!!!
    vas a salir de esto muy pronto!!!
    te deseo lo mejor!!!

  2. 2 Bahzary agosto 17, 2010 a las 3:42 pm

    Caracas, 17 de agosto de 2010

    Bahzary, El cantautor venezolano y su equipo de trabajo, se suman fraternalmente en ORACIÓN, a la lucha del reconocido cantautor GUSTAVO CERATI, por salir VICTORIOSO del estado en que se encuentra… Espero hoy con fe, que mañana podamos recordar este episodio como un pasado, con un presente en victoria, y que PUEDA SEGUIR DELEITANDO Y CAUTIVANDO AL MUNDO CON TU MÚSICA, Y AUNQUE HOY DUERMES AL CALOR DE LAS MASAS, SABEMOS QUE DESPERTARÁS QUERIENDO SOÑARLAS. Amigo, Hermano, Colega y Maravilloso ser Humano, Por siempre Hermanos. ******Bahzary******

  3. 3 fan de bahzary agosto 18, 2010 a las 9:19 am

    Bahzary,

    sos un campeón:

    eso si es buena musica, y presencia en el escenario-


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